viernes, 29 de junio de 2012

CARTA TIPO CLEY


No dejes nunca que muera de mal de amor, sería mi ruina, el infierno, mi muerte...
DÍA V

CARTA  a CLEY
MURIENDO POR TI

Amada llena con tu  ausencia la mía, embarga el palpitar ligero con el gesto dulcificado de tus emociones más sinceras, desglosa en ellas todo un conglomerado de sentimientos puros, nobles, transparentes como el agua,  con la incidencia eléctrica de un relámpago en la aurora,  disperso en las retinas de una canción de amor en la alborada.

Siente en tu piel como vibran mis caricias frecuentes en la distancia, se tu misma en mi alma encadenada, llena mi espacio vacío con tus gestos de hembra apasionada, dime en el oído que me amas...

Ven a mis brazos y vivirás lo que nunca has sentido, el reboso de una llamarada de pasión que nunca ha existido, el nacimiento de los detalles que retoñaran profundos en tu piel, vivirás entre un  éxtasis de amor insondable en donde te amare con todas las ganas sueltas.

Acércate a mis puertas cerradas por el olvido y limpia sus telarañas, échale aceite a sus bisagras y ábrelas con la llave de tu alma, encontrarás en una cómoda habitación, solitario y olvidado, un corazón ardiendo sobre sofá mullido, hirviendo de esperanzas…

Quiero tener esa mirada tuya que alumbra con luz propia mis días extraviados, como el tocar de un músico a su guitarra, quiero para mi esa piel tan lozana y suave que vibra sobre tus huesos, adherirme a tu cuerpo con tanta ansiedad para sentir que estoy aquí, allá, en donde tu estas o cuando tú me necesites...

Ayúdame a proseguir en esta existencia que se la lleva el viento, detén los días y su borrasca de quimeras que me acaban, si entras a mis puertas abiertas, nuestro querer será invencible como el tiempo, el sol, las palabras nobles, los recuerdos más sublimes.

Amada y noble Cley, eres el despertar de mis recuerdos que no te olvidan, recuerdos que ya no son recuerdos sino memorias y de las memorias que ya no son memorias sino las tuytas, lo que mandan son tus antojos, porque me has encadenado  a tus costumbres sociales.

Mujer hoy quisiera teneros, hacerte temblar de emociones dispersas y que vos lo hagáis conmigo, quiero hundirme en tu cuerpo como un serafín bruñido de deseos incendiados, intensos, abrasivos, sublimes, que bordeen con su coraza de ternura indetenible mis sueños y humecten mi árida vida con tu agua bendita...

Ven, acerca tú oído a mis labios y te diré algo más grande que el orbe, más insólito que el universo, más ardiente que el sol...

¡ Háblame! enlaza tu vida a mi existencia, hazla mas loable y prodigiosa...

Unta en mis pies tus delirios y haz que corran hacia ti en un fogoso vuelo de esperanzas, como dos líquidos vivientes que se fusionan para siempre…

Te Extrañare: ayer, hoy, mañana y siempre Cley... Te necesito para continuar viviendo...